viernes, 24 de abril de 2009

Publicación para Otros en Red

Inmigrantes argentinos en España
El desafío de vivir al otro lado
¿Por qué elegir España cuando se necesitan tantos requisitos? Vaivenes y sinsabores de aquellos inmigrantes que sortean cualquier barrera en busca de cumplir el sueño de una vida mejor.

Hace algunos años, llevé adelante una investigación surgida por una inquietud personal de poder dar alguna explicación o responder ciertos interrogantes ligados al fenómeno de la inmigración. Después de vivir 3 años (ilegalmente) en España, empecé a profundizar en esta temática, a intercambiar vivencias, experiencias y reflexiones con compatriotas al otro lado del océano y con otros compañeros de vida, latinoamericanos, suecos, rumanos y demás habitantes junto a los cuales conformaba el colectivo extranjero.
La decisión de trasladarse a otro país requiere de un proceso largo de reflexión, de conciencia plena sobre el paso a dar. Ya sea por razones políticas, económicas, sociales, personales, dar el golpe de timón y cambiar de rumbo no es tarea sencilla.
El 2001 fue para Argentina un año con mucho movimiento a nivel social, político, económico y cultural. Por aquel entonces la presidencia de De la Rúa era vista con un gran descontento por la población argentina, agobiada por tanta crisis, por los patacones y bonos variopintos, por el corralito y la imposibilidad de disponer de aquello que habían logrado conservar y resguardar después de años de trabajo y esfuerzo.
Muchas familias que no soportaron vivir la incertidumbre del día a día, comenzaron a imaginar nuevos horizontes, se permitieron soñar con una realidad diferente lejos de todo aquello que se caía a pedazos. Y así resurgió la demanda y el interés por pasajes a sitios distantes, no solo en kilómetros sino en cultura, historia, hábitos, identidad.
España fue la reina de esta nueva realidad, la niña bonita elegida por la gran mayoría de argentinos que pensaban irse del país. Esto ocurrió por varias razones: el idioma, la historia que nos liga desde hace 500 años, los padres o abuelos españoles, los amigos que se fueron en los ’90, los conocidos o vecinos que se iban a probar suerte con la llegada del nuevo milenio.
Así empezaron a reforzarse las relaciones con aquellos argentinos que ya estaban allí y que además de orientarnos, podían darnos una mano y echarnos un cable mientras salíamos a flote en las nuevas tierras. Los aviones cruzaban el mar con sus butacas llenas y exceso de equipaje, y el aeropuerto se convertía en testigo privilegiado de miles de historias no siempre con final feliz.
El índice de inmigración en España creció considerablemente entre el 2001 (1.109.060 personas) y el 2005 (2.597.014, de los cuales 152 mil son argentinos) (1). Si bien las grandes ciudades como Madrid o Barcelona son ampliamente elegidas por los argentinos, gran número de compatriotas se ha inclinado por radicarse en pueblos costeros, donde el trabajo en los meses de verano y la benevolencia del clima son factores importantes al momento de la elección.
Los pequeños pueblos costeros del Mediterráneo provocan cierta cercanía con lo “conocido” por los argentinos. En las encuestas que llevé adelante obtuve varios testimonios que remarcaban el hecho de que estar en la costa alicantina les recordaba la costa argentina. Lugares con mucho movimiento en verano y demasiada calma el resto del año. Al ser lugares turísticos, la oferta laboral en los meses pico, es elevada. Si bien se busca gente con papeles para cubrir los puestos de trabajo, la realidad es que en actividades vinculadas a la gastronomía es habitual encontrar ciudadanos extranjeros, ilegales, trabajando en la cocina o como mozo del restaurante.
Estas razones que he mencionado han convertido a Alicante en una de las ciudades costeras que mejor ha recibido a los argentinos. Las cifras oficiales contaban, en septiembre de 2005, 3564 compatriotas en su suelo. Cabe aclarar que este número es referencial, porque si tomamos en cuenta aquellos argentinos que no han logrado empadronarse, la cifra se acrecienta.
Para el 2006, los argentinos representábamos el 1.1% de la población alicantina. El 83% de inmigrantes ha ingresado a España sin permiso de trabajo y de éstos, el 62% lo han hecho por avión. Esto significa que la mayoría de las personas que deciden cambiar de país, no se deja atemorizar por las tediosas condiciones y requisitos obligatorios para entrar al Reino de España.
Los viajeros que pretendan ingresar a España deben reunir los siguientes requisitos:
-pasaporte, cédula y DNI en vigor
-visado (de estancia, turismo o residencia)
-pasaje aéreo de ida y vuelta al lugar de origen, no mayor a 3 meses
-reserva hotelera o lugar de permanencia en el territorio (datos reales de aquel que hospeda)
-dinero suficiente para la estancia, a razón de 30 euros por día, mínimo 10 días
-carta de invitación sellada por escribano (notario)
-seguro de asistencia y cobertura médica internacional
-certificado de antecedentes penales
-certificado sanitario
En ocasiones, algunos ciudadanos no consiguen cumplir con todos y cada uno de estos pasos. Para estos casos existe una alternativa no menos tediosa y bastante más compleja (ver cuadro aparte)
Para finalizar, quisiera rescatar la idea de que la inmigración no implica un simple traslado a un nuevo país; este fenómeno encierra muchas otras cuestiones como las diferencias culturales, la calidad de vida, los cambios de hábitos, la puesta en relación de historias distantes.
La adaptación al nuevo lugar lleva años de aciertos y decepciones, hallazgos y traspiés. La experiencia migratoria nos cambia para siempre; no seremos los mismos durante el camino y llegará el día en el que nos miremos al espejo y busquemos reconocernos. Pero es un desafío que merece la pena aceptar y ser vivido.

martes, 14 de abril de 2009

Ya no somos uno, entero e indivisible

Qué difícil cuando uno deja su tierra y sus cosas... nos falta algo, nuestra vida, nuestro ser, nuestra identidad...y entonces intentamos encontrar algún rasgo del cual aferrarnos en el nuevo paisaje..algo que nos haga sentir, o al menos nos recuerde cómo era estar en casa. Pero ocurre que cuando pasa el tiempo, uno empieza a sentir que no es de aquí, ni de allá, y entonces se ve partido en dos... y nunca se vuelve a ser uno entero...ya no pertenecemos a casa porque nos fuimos (pero a la vez nunca dejaremos del todo de ser parte de la misma)y tampoco somos parte de este nuevo lugar, aunque en realidad pasamos los días adaptándonos y tratando de anclar nuestras raíces aquí...
En este pequeño fragmento creo que se transmite un poco esta idea, con un Andrés que vuelve a casa después de 70 años, y tiene miedo de reencontrarse con el que dejó cuando tuvo que huir por el exilio de la guerra...
Más acá o más allá, por la guerra , por cuestiones polìticas o socio-ecónomicas, los exiliados e inmigrantes tenemos esta dualidad...vivir a ambos lados, con un poco de cada cosa y sin niguna de ellas...


lunes, 6 de abril de 2009

¿Apoyo? de los compatriotas

Es común oir, y también decir, que cuando uno llega a tierras lejanas, lo mejor es buscar compatriotas, a fin de establecer las primeras relaciones, y por qué no, un poco de ayuda. Si bien hay algunos casos para olvidar (argentos que se aprovechan de ser grandes conocedores de la situación española y demás historias)la mayoia de nuestros conciudadanos, nos tiende la mano, y actúa más allá de los consejos. Algunos nos ofrecen algún trabajo,mientras surge algo mejor, otros hasta nos hospedan en sus casas y todos nos orientan en la cuestión burocrática.
Mi agradecimiento a todos los argentinos que me brindaron su desinteresada ayuda, quienes pusieron el oído, y especialmente a quienes se convirtieron en mis más entrañables amigos... "os hecho de menos"


jueves, 2 de abril de 2009

El viento también recuerda

..."jamás podremos huir del drama de la vida o del “agrio sabor de la existencia” que alguna vez bebimos en una cantimplora. ... nada queda de nosotros en las islas, sino lo que las islas guardaron para sí"... Esta breve frase la tomé prestada del prólogo (escrito por Martín Raninqueo, ex combatiente y músico platense -que ya he citado hace un año-) de "Soldados" escrito por Gustavo Caso Rosendi; y creo que transmite casi a la perfección el sabor amargo que muchos sentimos por estos días.
Nuevamente, llamar a la memoria parece convertirse en un ejercicio cotidiano, que alguna vez aspiro a que surja sólo de las entrañas y no porque una alerta en el celular, la pc o el TV nos la imponga. Yo sigo creyendo en que el viento aún recuerda... y sé que en aquellas tierras lejanas que seguiremos reclamando como propias, hay miles de historias y escenas que sólo ellas conservan, conocen y cobijan para sí mismas.
Ojalá quienes desean y ansían volver a cerrar un ciclo puedan reencontrar algo de lo que tanto ha deambulado en sus memorias... pienso que es un viaje necesario y sé que sólo quienes estuvieron allí hace 27 años podrán develar en profundidad ese secreto.
Como dije hace un año, recordar y homenajear no se dan la mano con la lástima. Por una vez actuemos según nuestros sentimientos e impulsos, sin importar quien nos sigue y quien mira extrañado (como lo indica la palabra, desde afuera). Para que Nunca Más se cometan atrocidades, para que defendamos la democracia a pesar de re putearla, para seguir por el camino de la memoria, el reconocimiento y el respeto, que son los que liberarán nuestra alma.

El adiós

Más allá de cualquier ideología política, pertenencia partidaria y demás, no podemos dejar de reconocer que nos ha dejado quien fuera un gran baluarte de la democracia.
Yo tenía apenas 4 años, pero recuerdo la gente en la calle, feliz, cuando Alfonsín ganó las elecciones, después de tantos años de horror y vidas coartadas. REalmente no hay mucho más que agregar a todo lo que han dicho los diversos medios, grupos, gente y ciudadanos comunes. SImplemente un gran hombre, que con todos sus errores, también tuvo muchos aciertos. Gran luchador por los derechos humanos, la paz, con ideas de la vieja escuela que no siempre encontraron cómo y dónde aplicarse. La política joven, no los grandes viejos que vemos años tras año, los jóvenes... podrían tomar algún ejemplo de quienes fueron reconocidos por sus luchas más allá de ideales partidarios. Hasta el cansancio escuchamos: la política debe renovarse, gente nueva y fresca... totalmente de acuerdo, pero no estaría mal retomar ciertos valores de antaño, como el repeto, la justicia, la igualdad... Se fue el padre de nuestra incipiente democracia, y no importa cuánto tiempo permaneció, si se fue antes por no saber y/o poder seguir. Lo que realmente importa es que sumó, fue haciendo huella de esta democracia que (si bien todos puteamos) es la que tenemos gracias al accionar de mucha gente como él. Merecido y multitudinario adiós.

http://www.clarin.com/diario/2009/03/31/um/m-01888615.htm

http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=21055

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Muere/82/anos/ex/presidente/argentino/Raul/Alfonsin/elppgl/20090401elpepuint_6/Tes